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Mineduc y MinCiencia presentan informes sobre participación de mujeres en educación superior y en investigación

En el primer año de pregrado, el 52,6% de las matrículas son mujeres. Sin embargo, en las carreras STEM la matrícula femenina corresponde solo al 20,8%. En cuanto al personal académico, el 45,7% son mujeres. De los 50 indicadores considerados en la Radiografía de Género en CTCI, 10 son nuevos. El porcentaje de mujeres que hacen investigación pasó de 37,7% a un 40,4% en un año. Esto es, 1.500 mujeres más investigando entre 2021 y 2022.

26 Marzo 2025

Todavía falta para lograr la equidad. Esa frase grafica lo que está ocurriendo con la participación de las mujeres en la educación superior y en las ciencias, la tecnología, el conocimiento y la innovación.
  
Así lo demuestran las últimas cifras dadas a conocer por la Subsecretaría de Educación Superior y la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) que este miércoles 26, en un lanzamiento conjunto realizado en la Sala Enrique Sazié de la Casa Central de la Universidad de Chile, dieron a conocer el “Informe de Brechas de Género en Educación Superior 2024” y la “Cuarta Radiografía de Género en CTCI”, respectivamente. 

En la ceremonia participaron el subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana; el subsecretario de Ciencia, Cristián Cuevas; la directora de Innovación de la Universidad de Chile, Anahí Urquiza; representantes de diferentes universidades, académicas y académicos, investigadoras e investigadores y estudiantes que repletaron el salón. 

“Quisimos cerrar este mes de la Mujer con este hito, que representa un trabajo colaborativo, que ha sido el espíritu entre ambas subsecretarías, para visibilizar y analizar las brechas y desigualdades de género en educación superior y en el Sistema CTCI, desde la evidencia, la experiencia y la mirada de sus usuarias, destacando avances y desafíos identificados en los informes del año 2025”, señaló el subsecretario Cuevas.  

El subsecretario Orellana señaló que "hay un Chile que está construyéndose donde el lenguaje de la ciencia y la tecnología no es monopolio de los hombres, así como el cuidado no es monopolio de las mujeres, sino que se trata de experiencias humanas. Para abrir ese nuevo Chile vamos a seguir perseverando y trabajando.  Aún queda mucho por delante, no podemos esperar 134 años, que es el tiempo que apunta este indicador que tardaríamos en cerrar las brechas de género”. Además, agregó que “cuando en el mundo descubrimos un resurgimiento de los discursos de odio, cuando países desmantelan las unidades de género, es muy importante que todas y todos juntos dejemos claro que en esto no vamos a retroceder, en esto vamos a seguir avanzando”. 

Respecto del Informe de Brechas en Educación Superior (que se publica desde 2012), el subsecretario señaló que “nos permiten tener un moderado optimismo”. Este documento, entrega datos en relación a la matrícula, tasas de cobertura, desagregación por sexo, área de conocimiento y otros. Un dato relevante es que el año pasado, el 50,7% de la inscripción en las universidades correspondió a mujeres, (7,4% porcentuales más que los hombres), la cifra más alta desde 2015. Si solo se considera a quienes se matricularon en primer año, el 52,6% son mujeres. 

Entre los datos relevantes que entrega la Cuarta Radiografía de Género, destaca que en el Programa de Doctorado Nacional (herramienta que cuenta con paridad de género), existe una gran brecha en las áreas de conocimiento: en los programas de Ingeniería y Tecnología, los hombres representan el 72,1% y las mujeres, 27,9%.  

La buena noticia es que hoy hay más mujeres haciendo investigación. “De 7.600 mujeres que hacían investigación en 2021 post pandemia, pasamos a 9.169 en 2022, esto es 1.500 mujeres más. Y son mujeres que lo hacen en áreas técnica y de investigación; se redujo el personal de apoyo.  Las mujeres trabajando en innovación y desarrollo (I+D)  representaban de un 37,7%, ahora son un 40,4% y eso es destacable, sobre todo si se considera que es solo un año de cambio”, indicó. Además, también se evidencia un aumento de mujeres investigadoras vinculadas a la I+D en el sector Estado. 

La directora de Innovación de la Universidad de Chile, Anahí Urquiza, reconoció que “estamos en un contexto complejo, con transformaciones muy aceleradas” y que todavía existen barreras para que las mujeres puedan ser protagonistas de la generación de conocimiento y en la toma de decisiones de las universidades. “Nos falta mucho aún por potenciar la investigación y la generación de conocimiento con perspectiva de género. Y eso implica entender los fenómenos desde otro lugar. No solo que las mujeres participen más, sino que en el análisis de los fenómenos podamos considerar mejor estas dimensiones que nos permitan que el conocimiento que generamos efectivamente pueda ser un aporte para enfrentar los desafíos de la sociedad”, indicó.  

Profundización

Luego de la presentación de los estudios, se realizó el panel “Mujeres en educación superior y CTCI: avances y desafíos” , en el que participó Romina Pistacchio Hernández, directora de la Dirección de Género y Diversidades Sexuales de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y Mariel Sáez Trumper, ex directora de Anillo Matemáticas y Género, Profesora Asociada de la Facultad de Matemática de la Pontificia Universidad Católica de Chile; y Síngara Muñoz Herrera, estudiante de Ingeniería Civil Metalúrgica en la U. Técnica Federico Santa María, carrera a la que ingresó vía Más Mujeres en Ciencia (+MC). 

Junto con valorar la información revelada en ambos informes y los avances conseguidos, las panelistas analizaron los efectos de acciones realizadas en este gobierno como la paridad en becas de Magíster y Doctorados Nacional, la política Más mujeres Científicas y la Política de Género en CTCI. 

Todas coincidieron en la relevancia de los efectos del contexto sociocultural y educativo en las brechas de género, especialmente en las áreas STEM, configurando un fenómeno de desigualdad multidimensional. En ese sentido, también concordaron en la utilidad de mirar por separado los datos para la definición de política pública.